Cuando nació Jesús era rey de todo Israel Herodes, el grande, impuesto por el senado romano y confirmado por el emperador Augusto, que dominaba toda la zona del cercano oriente. Durante el gobierno de Herodes el grande hubo en Israel gran prosperidad. Hizo grandes construcciones: ciudades, fortalezas, un gran mausoleo,etc..Remodeló y engrandeció, con un esplendor sin igual, la sencilla estructura del viejo Templo de Jerusalén. Pero su servilismo hacia los romanos, sus arbitrariedades con los nombramientos en el Sanedrín y los sumos sacerdotes y sus terribles atrocidades le granjearon el repudio del pueblo.
Treinta años después, cuando Jesús inició su predicación, Israel estaba divido en tres jurisdicciones: la zona del noroeste, gobernada por Filipo (hijo de Herodes el grande) con el título de tetrarca. La zona de Galilea estaba gobernada por HerodesAntipas (hijo de Herodes el grande) con el título de tetrarca. La zona de Judea, Samaria e Idumea estaba gobernada por un funcionario romano con el título de “Procurador” y con sede en Cesarea.
Jesús vivió y predicó, casi siempre, en las regiones de Palestina habitadas por judíos. Durante su predicación Jesús tuvo adversarios surgidos de sectores elitistas: Doctores de la Ley, herodianos, saduceos, fariseos y las malas autoridades vendidas. Estos adversarios le discutieron, muchos con malicia y otros con convicción, aspectos de la Ley y en alguna oportunidad concordaron con su doctrina o le previnieron del peligro que corría(Lc.13,31).
Por sus milagros y hermosas enseñanzas (Confianza en la Providencia, el Sermón de la Montaña, el amor a los enemigos, etc.), las multitudes populares lo siguieron; hecho que culminó con su entrada triunfal en Jerusalén.
En el Templo tuvo lugar la revelación de Jesús. “Todo el pueblo madrugaba para ir donde él y escucharle en el Templo”(Lc.21,38) . (…todo el pueblo de oía pendiente de sus labios”(Lc.19,48).
Pero las maliciosas autoridades vendidas (sumo sacerdote-Sanedrín), secundadas por malos saduceos, malos fariseos y herodianos, maquinaron la horrible maldad de hacer desaparecer a Jesús, pero sin que el pueblo se enterara, “…pues temían al pueblo”(Lc.22,1-2). Se acercaba la Pascua (en que hay que sacrificar la víctima pascual). Satanás entró en Judas Iscariote, uno de los Doce Apóstoles, y que se ofreció, por dinero(Treinta monedas de plata), a las autoridades vendidas para traicionar a Jesús cuando estuviera lejos de las multitudes(Lc.22,3-6).
Durante la Cena de Pascua, en el Cenáculo, Jesús instituyó la Eucaristía y la nueva Alianza, que no tendrá fin. Después de la Cena fueron al monte de los Olivos, ubicado fuera de los límites de la ciudad. Allí fue la patrulla de las autoridades político-religiosas vendidas guiadas por el traidor Judas Iscariote y prendieron a Jesús, arteramente, a escondidas de pueblo. Jesús se entregó voluntariamente. Entonces la patrulla lo llevó a Caifás, el sumo sacerdote. Durante la noche, en el Sanedrín, le hicieron un juicio irregular y lo condenaron. De madrugada lo llevaron al Pretorio del procurador Poncio Pilatos. Lo acusaron falsamente y gritaban y Pilatos tuvo que condenarlo. Era de madrugada, no había radios, ni televisión, ni computadoras, ni celulares. No se pudo en tan pocos minutos haber convocado a multitudes del pueblo. El pueblo judío de Palestina no estuvo presente. Los que asistieron al juicio de Pilatos eran, en realidad, grupos de individuos adictos a las autoridades vendidas, lo que ahora llamaríamos activistas. Fueron los que junto con las malas autoridades pidieron a gritos la crucifixión y dijeron todas esas cosas horribles (“Caiga su sangre sobre nosotros y nuestros hijos”(Mt.27,25). Durante elVia crucis y crucifixión, ya avanzada la hora, las malas autoridades vendidas y algunos sujetos, indudablemente los adictos activistas, se burlaron de Jesús. Pero la realidad trascendental es que “Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él”(Lc.23,27). Después que Jesús expiró “Todas las multitudes que estaban reunidas allí, cuando contemplaron las cosas que sucedieron, empezaron a volver golpeándose el pecho”(Lc.23,48).
El pueblo judío de Palestina no rechazó a Jesús.-
Aldo Schiavetta
Bajo el influjo de
la clarividencia de
Julia Cianci
Manifiesto publicado en Internet, página: http://www.laverdadnosharamejores2.blogspot.com